Por supuesto, Dios es Dios ya sea que lo “dejemos” o no. Pero en la segunda parte de nuestra serie de sermones sobre “Esperanza Verdadera” consideramos cómo a veces queremos confiar en nuestros sentimientos de injusticia en lugar de lo que Dios dice que es justo e injusto. Cuando hacemos esto, estamos tratando de ponernos en su lugar como el Juez de todo el universo. Suena un poco tonto cuando realmente lo decimos, ¿verdad? Pero lo hacemos todo el tiempo, tanto a nivel personal (¿a alguien a quien tenga resentimiento?) Como corporativamente (¿qué pasa con las noticias que te hace enojar?). ¿Por qué no pasar un poco de tiempo con Dios en oración y hacerle esta pregunta: “Señor, ¿dónde estoy confiando en mis sentimientos de injusticia en lugar de lo que dice tu palabra acerca de la injusticia?”

Al confesarle esto a Él y confiar en Él por la justicia, nos liberamos de la tiranía de nuestros propios sentimientos y podemos experimentar más de la alegría profunda que Él tiene para nosotros.

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Of course God is God whether we ‘let’ Him or not.  But in the 2nd part of our sermon series on “Real Hope” we considered how we sometimes want to rely on our feelings of injustice rather than what God says is actually just and unjust.  When we do this, we are trying to put ourselves in His place as the Judge of all the universe.  It sounds a bit silly when we actually say it, right?  But we do it all the time, both personally (anyone you have resentment toward?) and corporately (what on the news makes you mad?).  Why not spend a little time with God in prayer and ask Him this question: “Lord, where am I trusting my feelings of injustice rather than what Your word says about injustice?”

As we confess these to Him and trust Him for justice, we are freed from the tyranny of our own feelings and able to experience more of the profound joy He has for us.