Aún cuando la acusación en contra de aquellos que estaban pervirtiendo la gracia y negando al Señor Jesucristo era algo muy serio – tan serio que Judas indica a la Iglesia que la respuesta tiene que ser vigorosa – la carta termina en tonos compasivos, de cuidado amoroso y pastoral.

 

Judas nos dice que nuestro diario vivir debe de ser la respuesta vigorosa y compasiva de la que el habla.

Per lo único que puede habilitarnos para dar tal respuesta es la comunión con nuestro Redentor.

 

Ahora, quizás no lo pensemos con mucha frecuencia, pero la verdad es que nosotros no podemos darle al Señor una razón para que El desee tener comunión con nosotros.

 

Nuestras vidas están realmente enmarañadas por nuestro pecado.

 

Y sin embargo, tan solo por su mero placer, El lo ha hecho: por Su Belleza tenemos comunión real con El, aquí y ahora.

 

Por Su Belleza podemos fortalecer a Su Iglesia y ser compasivos con otros.

 

Si el Dios Trino del Universo, a pesar del desorden de nuestras vidas, se ha aproximado a nosotros para darnos de su misericordia… ¿Cómo podríamos nosotros excusarnos de hacer lo mismo hacia otros?

 

Considera, entonces, esta pregunta: ¿Cuál es el obstáculo más grande que tú tienes para expresar esa misericordia que nuestro Dios te ha dado? Pidele de Su ayuda para removerlo de tu vida.

 

Bendiciones.

 

-AV

 

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Even when the accusation against those who were perverting grace and denying the Lord Jesus Christ was something very serious – so serious that Judas indicates to the Church that the answer has to be vigorous – the letter ends in compassionate, caring, and pastoral tones.

 

Judas tells us that our daily life must be the vigorous and compassionate response of which he speaks.

 

But to give such an answer we need communion with our Redeemer; there is no other way.

 

Now, we may not think about it very often, but the truth is that we can not give the Lord a reason why He’d want to have fellowship with us.

 

Our lives are really entangled by our sin. We live in a mess of our own making.

 

And yet, just because of his mere pleasure, He has done it: by His Beauty we have real communion with Him, here and now.

 

By His Beauty we can strengthen His Church and be compassionate to others.

 

If the Triune God of the Universe, despite the messiness of our lives, has approached us to give us his mercy … How could we excuse ourselves from doing the same to others?

 

Consider, then, this question: What is the biggest obstacle you have to express the mercy our God has given you? Ask Him for His help to remove that obstacle from your life.

 

Blessings.

 

-AV