La idea de Judas sobre cómo ayudar a los pobres es la salida fácil: simplemente dar dinero. Nos hace sentir cómodos, nos da una conciencia limpia y, muy a menudo, hace que nuestra autoestima (orgullo) aumente algunas muescas más.

 

Pero esa no es la forma en que Él nos llama a participar en esta vida, tratando de resolver los problemas que aquejan a nuestras comunidades. La Persona y Obra de Jesucristo, Dios el Hijo, debe ser nuestra motivación y nuestra meta, cuando participamos en la justicia social.

 

Debe ser nuestra motivación porque una vez fuimos pobres, y Él dio todo por nuestro beneficio. Estábamos solos, desnudos, rotos, desordenados. No había una sola razón para que la Belleza se volviera como nosotros, sin la rebelión intrínseca que nos llevó a este nivel de desesperación, y sin embargo, Él lo hizo. Lo perdimos todo,esa es la definición de ser pobre. Él lo dio todo, esa es la definición de generosidad. Y ahora, por su gracia, somos ricos en Él .

 

Debe ser nuestro objetivo porque no hay nada más que pueda satisfacer. El corazón humano ha sido creado para encontrar satisfacción y significado solo en una relación con el Dios Triuno del Universo, una relación no manchada por nuestro pecado. Pero recuerda, es difícil escuchar la verdad con el estómago vacío. No es una tarea fácil concentrarse en los detalles finos de la reconciliación, la redención y la adaptación cuando tenemos un hijo que llora sin parar por el hambre.

 

Cuando el Señor declaró que siempre tendremos personas necesitadas entre nosotros, no estaba diciendo que debemos renunciar a todos los esfuerzos para ayudar. Con Su declaración, Él nos está llamando a depender más en Su obra terminada de reconciliación, a ser generosos en extremo, y a anhelar el día en que toda malicia será erradicada y cada necesidad satisfecha por Él.

 

Ese día se está acercando más y más. Mantengámonos ocupados, entonces, en servir a los necesitados.

 

Bendiciones

 

-AV

 

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Judas’ idea on how to help the poor is the easy way out: just give money. It makes us feel at ease, it gives us a clean conscious, and – very often – it makes our self-worth (pride) rise a few notches.

 

But that is not the way He is calling us to engage in this life, trying to solve the problems plaguing our communities. The Person and Work of Jesus Christ, God the Son, must be our motivation and our goal, when participating in social justice.

 

It must be our motivation because we once were poor, and He gave everything for our benefit. We were lonely, naked, broken, messy. There was no one single reason for Beauty to become like us – without the intrinsique rebellion that brought us to this level of despair – and yet, He did. We lost it all, the very definition of being poor. He gave it all, the very definition of generosity. And now, because of His grace, He has made us rich in Him.

 

It must be our goal because nothing else will satisfy. The human heart has been created to find satisfaction and meaning only in a relationship with the Triune God of the Universe, a relationship not stained by our sin. But remember, it is hard to listen to the truth on an empty stomach. It is not an easy task to concentrated in the fine details of reconciliation, redemption, and adaption when we have a child crying non-stop because of hunger.

 

When the Lord declared we will always have people in need among us, He was not saying that we should give up all efforts to help. With His declaration He is calling us to depend more on His finished work of reconciliation, to be generous in extreme, and to long for the day every malice will be eradicated and every need met by Him.

 

That day is getting closer and closer. Let us, then, get busy serving the needy.

 

Blessings.

 

-AV