En su llamado a luchar por la fe, Judas, inspirado por Dios el Espíritu Santo, nos señala los medios simples que nos proporciona para esta tarea. Él dice, en los versículos 20 y 21,

 

Pero ustedes, amados, edificándose en su más santa fe y orando en el Espíritu Santo, manténganse en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo que conduce a la vida eterna.

 

Para hacer estas cosas debemos comenzar con él. Todas ellas son acerca de Su Persona y Su Obra, lo que Él hace para Su gloria y nuestro beneficio. Su Persona y su Obra (lo que nosotros, en la comunidad de Christos, llamamos Su Belleza) es donde debemos comenzar, si nos esforzamos por ser seguidores humildes de él.

 

El discipulado comienza con Jesucristo, Dios el Hijo y nuestro Redentor.

 

Nadie más será suficiente. Nadie más satisfacera.

 

Y si Él es el comienzo del discipulado, entonces, significa que debemos invertir tiempo para estar a solas con Él, tan a menudo como sea posible. ¿Por qué querríamos estar con alguien más, haciendo otra cosa sino contemplar Su Belleza, ya que Él es Quien nos preserva, y nos presentará sin mancha y con gran gozo ante Su gloria?

 

Ahora que el fin de semana está aquí, ¿cuáles son tus planes para pasar tiempo a solas con Él, el Amante de tu alma? Que el Señor bendiga esos planes, y que le dé una visión más clara de Su Belleza.

 

-AV

 

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In his call to contend for the faith, Jude – inspired by God the Holy Spirit- points us to the simple means He provides us for this task. He says, in verses 20 and 21,

 

But you, beloved, building yourselves up in your most holy faith and praying in the Holy Spirit, keep yourselves in the love of God, waiting for the mercy of our Lord Jesus Christ that leads to eternal life.

 

To do these things we must start with Him. All of them are about His Person and His Work, which He does for His glory and our benefit. His Person and Work (what we, at Christos Community, call His Beauty) is where we must start, if we strive to be humble followers of Him.

 

Discipleship starts with Jesus Christ, God the Son and our Redeemer.

 

No one else will suffice. No one else will satisfice.

 

And if He is the beginning of discipleship, then, it means we must invest time to be alone with Him, as often as possible. Why would we want to be with someone else, doing something else but contemplating His Beauty, since He is the One who preserves us, and will present us blameless and with great joy before His glory?

 

Now that the weekend is here, what are your plans to spend time alone with Him, the Lover of your soul? May the LORD bless those plans, and may He give you a more clear glimpse of His Beauty.

 

-AV