La muerte es la mejor arma que nuestros enemigos (nuestro pecado, el mundo, Satanás) tienen contra nosotros.

 

Es real y dolorosa

 

Y está bajo el señorío total del Dios Trino del Universo.

 

En Juan 11, el Señor Jesucristo nos dice que incluso en lo más profundo de nuestros dolores, Él sigue siendo el Señor, comandando a la muerte misma, y ​​nos proporciona una visión clara para que veamos Su Belleza. Y ver su belleza, saber quién es Él y lo que Él ha hecho, es uno de los deseos fundamentales del corazón humano.

 

Nada nos satisface tanto como ver lo que hace a Dios totalmente diferente, tres veces santo, como nadie más.

 

Pero no solo somos expectantes, mirando desde lejos. Con su expresión de tristeza por la manera en que los que le rodean reaccionan ante la muerte, el Señor Jesucristo nos cuenta de su profunda compasión por nosotros y de la comunión significativa que solo Él puede proporcionar a su pueblo.

 

Verlo a Él y tener comunión con Él es cómo el Señor provee un lugar para nuestras penas, aquí y ahora. Y ni siquiera la muerte puede impedir que lo haga por nosotros.

 

¿Lo has visto últimamente? ¿Te deleitas en la comunión que Él ha asegurado? Adoradle en consecuencia, mediante la oración y la meditación en Su palabra.

 

Bendiciones

 

-AV

 

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Death is the best weapon our enemies (our sin, the world, satan) have against us.

 

It’s real and painful.

 

And it’s under the total lordship of the Triune God of the Universe.

 

In John 11, the Lord Jesus Christ tells us that even in the deepest of our sorrows, He is still the LORD, commanding 8death itself, and providing a clear view for us to see His Beauty. And to see His Beauty, to know who He is and what He has done, is one of the fundamental desires of the human heart.

 

Nothing satisfies us as much as seeing what makes God totally other, three times holy, like no one else.

 

But we are not only expectators, looking from afar. With His expression of sadness for the manner those around Him react to death, the Lord Jesus Christ tells us of His deep compassion for us, and of the meaningful communion only He can provide for His people.

 

Seeing Him and having communion with Him is how the LORD provides a place for our sorrows, here and now. And not even death can stop Him from doing so for us.

 

Have you seeing Him, lately? Do you delight in the communion He has secured? Worship Him accordingly, through prayer and meditation in His word.

 

Blessings.

 

-AV