Our service and love for others should not depend on who we are serving and loving, or on what their response is. Now, ff that’s true, then… where does our joy come from? If we do actually get a negative response (think Peter and Judas), then, how could we enjoy His Beauty? Well, our joy comes from confirmation and addiction.

 

The Evangelist is not calling us, in the 13th chapter of his gospel account, to imitate Christ Jesus, God the Son, in the same way a parrot would imitate its owner patter of speech. It’s not service and love for the sake of service and love. And it is definitely not service and love for others in the way our own personal cultural preferences dictate.

 

The service and love for others described in the text of last Sunday’s sermon are redemptive because they are defined in the context of His Beauty and reality.

 

Then, we can enjoy His Beauty when we serve and love others – as defined by Him – because His work in us is confirmed. Apart from the work of God the Holy Spirit in our own hearts, serving and loving others this way is impossible. Then, when we see it taking place in us, the truthfulness and effectiveness of the Gospel is confirmed in our own lives.

 

And seeing Him changing us in such a way becomes something of an addiction: the more it happens, the more we want to see it happening.

 

Confirmation and addiction.

 

Beloved, enjoy the Beauty of Jesus Christ by serving and loving others in a way that challenges your cultural preferences, in a way that reduces your comfort zone.

 

Blessings.

 

-AV

 

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Nuestro servicio y amor por los demás no debe depender de a quién estamos sirviendo y amando, o de cuál sea su respuesta. Ahora, si eso es verdad, entonces … ¿de dónde viene nuestra gozo? Si realmente obtenemos una respuesta negativa (piense en Pedro y Judas), entonces, ¿cómo podríamos disfrutar de Su Belleza? Bueno, nuestra gozo viene de la confirmación y la adicción.

 

El Evangelista no nos está llamando, en el capítulo 13 de su relato del evangelio, a imitar a Cristo Jesús, a Dios el Hijo, de la misma manera en que un loro imitaría la forma de hablar de propietario. No es servicio y amor por solo servicio y el amor. Y definitivamente no es servicio ni amor por los demás de acuerdo a nuestras preferencias culturales personales.

 

El servicio y el amor por los demás, descritos en el texto del sermón del domingo pasado, son redentores porque están definidos en el contexto de Su Belleza y realidad.

 

Entonces, podemos disfrutar de Su Belleza cuando servimos y amamos a los demás, en la forma en que Él lo define, porque Su Obra en nosotros está confirmado. Aparte de la obra de Dios el Espíritu Santo en nuestros corazones, servir y amar a los demás de esta manera es imposible. Entonces, cuando vemos que está tomando lugar en nosotros, la veracidad y la eficacia del Evangelio se confirman en nuestras propias vidas.

 

Y verlo a Él cambiándonos de tal manera se convierte en una especie de adicción: cuanto más sucede, más queremos que suceda.

 

Confirmación y adicción.

 

Amado, disfruta la Belleza de Jesucristo sirviendo y amando a los demás de una manera que desafía tus preferencias culturales, de una manera que reduzca tu zona de confort.

 

Bendiciones

 

-AV