One of the things I miss from my time growing up in Tampico is what used to happen on the morning of Christmas Day: All of us kids would be outside, on the street, playing with our brand-new toys and sharing them with our neighbors.

It was a sight to behold!

Of course, everything really started right after midnight. That was the time to wakeup and open the presents under the tree. It was a moment full of emotions and high expectations (would I get what I asked for, i.e. a robot with machineguns coming out of its chest, or would it be a cowboy set?). Once unwrapped, we played with the presents in the safety of our homes but already considering who would we share them first once there was light outside; the sun could not come up quick enough for us 😊

 

You and I have been given the gift of God Himself. Because of who He is and what He does, you and I abide in Him and He in us. This mystical union with the Triune God of the Universe provides for us identity, purpose, and nourishment in the same way the vine provides for the branches.

Identity: He is the vine, we are the branches (which means we are NOT the vine). Apart from Him we can do nothing (which means that with Him we can accomplish much, for His glory and the benefit of the nations). Knowing our identity in Him should produce in us an ever-growing humility, which means an ability to set aside our cultural preferences for others to see Him. One of the first manifestations of this humility is our desire to pray unceasingly.

Purpose: He will prune us (Ouch!) so that we may remain clean and may bear much fruit. This fruit is internal, transformation in our own heart, but also external: through us He will be calling more people unto Himself.

Nourishment: He gives us real satisfaction and delight, here and now. He speaks to us in a clear way that we may know Him. And we can get to know Him, more and more, if we treasure His words, commandments, love. Regardless of our sorrows and sufferings, He will never stop being the vine and the vinedresser, and we will never stop being His branches.

 

Christian, let us live our daily lives according to this truth. Let us pray that others may notice the gift He has given us. And let us be ready and in expectation to tell others all about it.

 

Share His Beauty expecting others may notice His full joy in you, and with the deep desire of seeing Him producing much fruit in and through you.

 

Let us express humility through unceasing prayer.

-AV

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Una de las cosas que extraño de mi tiempo al crecer en Tampico es lo que solía ocurrir en la mañana del día de Navidad: todos los niños estaríamos afuera, en la calle, jugando con nuestros nuevos juguetes y compartiéndolos con nuestros vecinos.

¡Fue un espectáculo para la vista!

Por supuesto, todo comenzó realmente después de la medianoche. Ese fue el momento de despertar y abrir los regalos debajo del árbol. Fue un momento lleno de emociones y altas expectativas (¿obtendría lo que pedí, es decir, un robot con ametralladoras saliendo de su pecho, o sería un juego de vaqueros?). Una vez desenvueltos, jugamos con los regalos en la seguridad de nuestros hogares, pero ya estamos considerando con quién los compartiríamos primero una vez que hubiera luz afuera; El sol no pudo salir lo suficientemente rápido para nosotros 😊

 

Tú y yo hemos recibido el don de Dios mismo. Debido a quién es Él y lo que hace, tú y yo moramos en Él y Él en nosotros. Esta unión mística con el Dios Triuno del Universo nos proporciona identidad, propósito y alimento de la misma manera que la vid proporciona a las ramas.

Identidad: Él es la vid, nosotros somos las ramas (lo que significa que NO somos la vid). Aparte de Él, no podemos hacer nada (lo que significa que con Él podemos lograr mucho, para Su gloria y el beneficio de las naciones). Saber nuestra identidad en Él debe producir en nosotros una humildad cada vez mayor, lo que significa una capacidad para dejar de lado nuestras preferencias culturales para que otros lo vean. Una de las primeras manifestaciones de esta humildad es nuestro deseo de orar sin cesar.

Propósito: Él nos podará (¡Ay!) para que podamos permanecer limpios y podamos dar mucho fruto. Este fruto es interno, transformación en nuestro propio corazón, pero también externo: a través de nosotros, Él llamará a más personas para sí mismo.

Alimentación: Él nos da verdadera satisfacción y deleite, aquí y ahora. Él nos habla de manera clara para que podamos conocerlo. Y podemos llegar a conocerlo, cada vez más, si atesoramos Sus palabras, mandamientos, amor. Independientemente de nuestras tristezas y sufrimientos, Él nunca dejará de ser la vid y el viñador, y nunca dejaremos de ser Sus ramas.

 

Cristiano, vivamos nuestra vida cotidiana según esta verdad. Oremos para que otros noten el don que Él nos ha dado. Y estemos listos y con la expectativa de contárselo a los demás.

 

Comparta Su Belleza, esperando que otros noten Su total alegría en usted, y con el profundo deseo de verlo a Él produciendo mucho fruto en ya través de usted.

 

Expresemos humildad a través de la oración incesante.

-AV