Let us serve others as a way to see the Spirit of Truth working in and through us. Let us give ourselves away, generously, to know His work in us more intimately. There is joy in witnessing His work taking place in us.


Valid ID.

It’s not uncommon to believe that our identity, as humans, is tied to what we do. And in some cases, like the one we can see taking place here in our country, we are told that identity relates not only to what we do, but to the results we obtain with what we do.

 

Scripture will tell us otherwise. There is love for Him growing out of our hearts because He has given Himself to us. God the Holy Spirit lives in us; we are not orphans; He will come back to us.

 

Church, that is our real identity, that is who we really are. Not because of anything we could do or contribute, but all because of His grace.

 

And the truth of our identity in Him is independent of the circumstances around us.

 

Growing inclination.

Independance from circumstances does not mean lack of evidence. The work of God the Holy Spirit in us is not an empty exercise in logic, some theological acrobatics, or mere good wishes.

 

The work of the Triune God of the Universe gives us a growing inclination to treasure (value and obey) His commandments.  

 

That growing inclination, beloved, is the evidence that affirms our hearts, especially in times of difficulties. That growing inclination, and not our circumstances, validates our real identity, reminding us who we are in Him.

 

Nothing to prove, Everything to give.

Then, secured by the work of the Holy Trinity in us, we are free to imitate Him serving others in a generous way.

And since our identity is anchored in His Beauty, we have nothing to prove, there is no one we want to impress. At the same time, for the same reason, we have everything to give in such a way that blesses deeply those around us, and that proclaims Jehovah is the only true living God there is.

 

Moved by compassion we want to bless others. Moved by thankfulness and awe we want to glorify God.

 

And in serving others in this way and for these reasons we can enjoy His Beauty, because the truth of the Gospel is confirmed in us.

 

Enjoy His Beauty by serving others knowing that the Helper, the Spirit of truth dwells in you. Because of His grace, God the Holy Spirit is known to you, and He will be with you.

 

Let us remember His grace for us, constantly.

 

-AV

 

:: :: ::

 


Sirvamos a los demás como una manera de ver al Espíritu de Verdad obrando en y a través de nosotros. Démonos a nosotros mismos, generosamente, para conocer Su obra en nosotros más íntimamente. Hay alegría en presenciar Su obra que tiene lugar en nosotros.


Identificación válida.

No es raro creer que nuestra identidad, como seres humanos, está vinculada a lo que hacemos. Y en algunos casos, como el que podemos ver que tiene lugar aquí en nuestro país, se nos dice que la identidad se relaciona no solo con lo que hacemos, sino con los resultados que obtenemos con lo que hacemos.

 

La Escritura nos dice lo contrario. Hay amor por Él creciendo en nuestros corazones porque Él se ha entregado a nosotros. Dios el Espíritu Santo vive en nosotros; No somos huérfanos; Él volverá a nosotros.

 

Iglesia, esa es nuestra verdadera identidad, eso es lo que realmente somos. No por algo que pudiéramos hacer o contribuir, sino todo por Su gracia.

 

Y la verdad de nuestra identidad en Él es independiente de las circunstancias que nos rodean.

 

Inclinación creciente.

Independencia de las circunstancias no significa falta de evidencia. La obra de Dios el Espíritu Santo en nosotros no es un ejercicio vacío en lógica, algunas acrobacias teológicas o meros buenos deseos.

 

La obra del Dios Triuno del Universo nos da una inclinación creciente a atesorar (valorar y obedecer) Sus mandamientos.

 

Esa inclinación creciente, amados, es la evidencia que afirma nuestros corazones, especialmente en tiempos de dificultades. Esa inclinación creciente, y no nuestras circunstancias, valida nuestra identidad real, recordándonos quiénes somos en Él.

 

Nada para demonstrar, Todo para dar.

Entonces, asegurados por el trabajo de la Santísima Trinidad en nosotros, somos libres de imitarlo a Él sirviendo a los demás de una manera generosa. Y como nuestra identidad está anclada en Su Belleza, no tenemos nada que demostrar, no hay nadie a quien queramos impresionar. Al mismo tiempo, por la misma razón, tenemos todo para dar de tal manera que bendiga profundamente a quienes nos rodean, y que proclame que Jehová es el único Dios vivo que existe.

 

Movidos por la compasión queremos bendecir a los demás. Movidos por el agradecimiento y la admiración, queremos glorificar a Dios.

 

Y en servir a otros de esta manera y por estas razones podemos nosotros disfrutar de Su Belleza, porque la verdad del Evangelio es confirmada en nosotros.

 

Disfruta de Su Belleza sirviendo a los demás sabiendo que el Consolador, el Espíritu de verdad mora en ti. Por su gracia, Dios el Espíritu Santo te es conocido, y Él estará contigo.

 

Recordemos Su gracia para nosotros, constantemente.

 

-AV