More than twenty centuries after God the Son walked among us we, the Church, has been blessed with a great amount of exceptional teachers and preachers. You and I, standing on the shoulders of the giants of the faith, know more about God’s plan of redemption than His disciples did, while they were here on earth.

 

But with this great trove of biblical knowledge, with this certainty of theological precision comes with the risk – thanks to our we-are-still-here battle – of transforming His Beauty into an academic topic or an experiential event.

 

On John 12, the Evangelist tells us how personally involved Jesus Christ is in our salvation. Our Redeemer was humble (humiliated) and obedient. Willingly. Do you see it? He did not have to do it, He is God Himself, He needs nothing and no one outside Himself, and yet… and yet, He was humble and obedient.

 

Our redemption is a very personal matter for our Lord and Savior.

 

It’s personal because He is a Person. He is not a topic, a force, an idea. He is not a good wish, sincerity, or authenticity. He is not a hero far removed from our reality, incapable of relating to us.

 

It’s personal because of what He gave. He left His glory in exchange of our limiting nature (without the sinful part). And He did it willingly. The King of All Glory allowed His creatures to humiliate Him. And He did it willingly. Wisdom submitted Himself to the plan ordained by God the Father. And He did it willingly. Jesus Christ, God Himself, gave up His own life for our benefit. And then, by taking it back, He demonstrated His love and friendship for us. Willingly.

 

It’s personal because He is transforming you. He has made you son / daughter of light. His light. He is transforming you into a real human being, capable of humility and obedience. He is also giving your heart a new set of desires: the more He transforms you, the more you are willing and able to live this life for His glory and for the benefit of others.

 

Christian, this week see His Beauty in the humiliation He willingly endured, and the perfect obedience He willingly gave for God’s glory. And for your benefit.

 

Blessings.

 

-AV

 

:: :: ::

 

Después de más de veinte siglos después de que Dios el Hijo caminó entre nosotros, nosotros, la Iglesia, hemos sido bendecidos con una gran cantidad de maestros y predicadores excepcionales. Tú y yo, de pie sobre los hombros de los gigantes de la fe, sabemos más acerca del plan de redención de Dios que Sus discípulos, mientras que estuvieron aquí en la tierra.

 

Pero este gran tesoro de conocimiento bíblico, esta certeza de precisión teológica conlleva el riesgo, gracias a nuestra batalla de “todavía estamos aquí”, de transformar Su Belleza en un tema académico o un evento experiencial.

 

En Juan 12, el Evangelista nos dice cuán involucrado personalmente está Jesucristo en nuestra salvación. Nuestro Redentor fue humilde (humillado) y obediente. Voluntariamente. ¿Lo ves? No tenía que hacerlo, es Dios mismo, no necesita nada ni a nadie fuera de sí mismo, y sin embargo … y sin embargo, fue humilde y obediente.

 

Nuestra redención es un asunto muy personal para nuestro Señor y Salvador.

 

Es personal porque él es una persona. No es un tema, una fuerza, una idea. No es un buen deseo, sinceridad, o autenticidad. Él no es un héroe tan alejado de nuestra realidad, que es incapaz de relacionarse con nosotros.

 

Es personal por lo que Él dio. Él dejó su gloria a cambio de nuestra naturaleza limitante (sin la parte pecaminosa). Y lo hizo voluntariamente. El Rey de Toda la Gloria permitió que sus criaturas lo humillaran. Y lo hizo voluntariamente. La Sabiduría se sometió al plan ordenado por Dios el Padre. Y lo hizo voluntariamente. Jesucristo, Dios mismo, renunció a su propia vida para nuestro beneficio. Y luego, al tomarla nuevamente, Él demostró su amor y amistad por nosotros. Voluntariamente.

 

Es personal porque Él te está transformando. Te ha hecho hijo / hija de luz. Su luz. Él te está transformando en un verdadero ser humano, capaz de humildad y obediencia. También le está dando a tu corazón un nuevo conjunto de deseos: cuanto más te transforme, más podrás y más estarás dispuesto a vivir esta vida para Su gloria y para beneficio de los demás.

 

Cristiano, esta semana ve Su Belleza en la humillación que Él soportó voluntariamente, y la perfecta obediencia que dio voluntariamente para la gloria de Dios. Y para tu beneficio.

 

Bendiciones

 

-AV